RICCI NOSTRA

INDIE ROCK

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El Indie Rock más fresco del argentino se reafirma con su trabajo: “La Maldición del Amarre”.

En clave de un Indie Pop amable, tipo The Kooks, el autor plantea en todos sus trabajos un cambio de paradigma a la hora de medir las cosas según la posesión. Fundamentalmente en lo referido a los vínculos del amor y también hacia uno mismo. Ricci aboga por amar no porque otro represente una parte incompleta de mí mismo, sino precisamente por ser el otro y convertirse en un mismo conjunto armónico. Para el artista:

«El subconsciente posee más inteligencia emocional que nuestra parte consciente: una función visionaria de nuestro cerebro a la que generalmente hacemos caso (demasiado) tarde.»

En cada paso que da Ricci nos propone un viaje introspectivo a través de unas letras muy curadas y ritmos catchy que provocan que el mensaje nos cale bien hondo y de manera pegadiza.

Remontándonos a los inicios, Ricci Nostra empezó como una banda hasta terminar convirtiéndose, en el 2015, en el alter ego de Santiago Cayrol, o Ricci para los amigos.

Ricci no se animó a lanzarse a su sueño musical hasta después de la muerte de su padre y su migración a Barcelona ciudad. Lanzó su primer LP de estudio en 2018 titulado «Jinete de Conejos», un disco completamente introspectivo y de líricas melancólicas.

Actualmente, Ricci Nostra, nos regala su nuevo disco titulado «La Maldición del Amarre». Un trabajo con una sonoridad totalmente distinta a lo esperado, repleto de sintetizadores y guitarras eléctricas. Un álbum completamente indie rock con guiños pop.

 

 

 

 

Antes del lanzamiento del recopilatorio, pudimos ir disfrutando de avances musicales que nos fueron introduciendo de lleno en el trabajo final del artista.

El pasado mes de mayo salió a la luz su primera píldora titulada «Soltémonos», una canción que habla del autoconocimiento. Del entender y entenderse. Habla del amor y la desmitificación del mismo. Sin duda es una critica al sistema en el que estamos inmersos donde se “productiviza” hasta el propio amor. La idea de la media naranja esta más que obsoleta, entendiendo que el otro es justamente otro y que desde allí tiene que nacer el todo.

El pasado mes de julio nos deleitó con su tema «Vestida de sal», una oda al tiempo vivido y al tiempo que vendrá. Es la honra a quien fuimos y el camino que nos trajo a donde estamos. Melancolía casi bipolar que lleva a moverse y a brindar por el ahora.

Según el autor es la pieza clave para entender la historia que conllevan las canciones de «La Maldición del Amarre». Va del interior y del exterior, de la superposición y yuxtaposición de los mundos. Es un chapuzón desnudo en el mar emocional.

A principios del mes de septiembre nos presentaba su tema «Y Ya», con una cadencia que denota una infancia Beatle y un alma sensible que delibera sobre un enamoramiento que se vive  a flor de piel. No sabremos jamás si es para otra persona o es un pensamiento que vivirá dentro del autor para siempre.

Por momento roza sonidos indie rock, por otros suscita que degenera a un nuevo estilo indie pop. 

Además este single es la canción que abre el disco «La Maldición del Amarre». Es por ende el primer peldaño o la introducción de una historia que por fin podemos descubrir. 

«Y Ya» es tal vez la canción más sentida por Ricci, siendo además en la que más se palpa esa influencia Bowie, de Spinetta y de Cerati pero con un bit interno que oscila entre rock y funk. 

En cuando al disco completo, para el artista supone ser un completo viaje de ida y vuelta hacia su interior.

Así, con «La Maldición del Amarre», el músico de Mar del Plata, actualiza el estado de un proceso de autoconocimiento y crecimiento que nunca cesa. Con ese objetivo ha tenido que matar al cantautor para dejar nacer a un creador más ambicioso y complejo, dejando atrás el carácter introspectivo y melancólico de su lírica para cargarla de sintetizadores y guitarras eléctricas, diseñando un álbum completamente indie rock con guiños de pop.

Su disco no va simplemente de amor, sino que aborda una crítica a la sociedad actual materialista y consumista, que ha logrado convertir en producto hasta el amor.

Sonar ecléctico y homogéneo a la vez no ha sido tarea fácil. Por eso conviene atender los varios puntos de fuga estilísticos presentes en «La Maldición del Amarre», que apuntalan su imagen global. Uno de ellos es el rock sureño estilo The Black Keys de ‘Fugaces’ y otro es el cálido y delicado revestimiento folk de su tema ‘Veneno del bueno’, una canción con la que Ricci mapea las huellas del primer amor en su identidad.

También lo son el bedroom pop semi orquestal de ‘Eterno’, que aborda la melancolía del crecer; o su versión cantautor, vista desde el retrovisor de ‘Fuerza lunar’, el bonus track. Sin olvidar el pop casi yeyé de ‘Soltémonos’.

En el centro de esas cinco esquinas encontramos el corpus estilístico de «La Maldición del Amarre». Siempre con espacio para líneas narrativas de guitarra y teclado, hablamos de un pop amable y limpio de estribillos luminosos, representado por piezas como ‘En colores flashear’, ‘La esencia’, ‘Vestida de sal’ o ‘Todo bien’. Un disco que consolida a Ricci Nostra como un autor en auge en nuestro panorama musical nacional.

Último lanzamiento

La Maldición del Amarre

El amor como producto mercantilizado. La crítica y el camino al autoconocimiento en el mix Indie Rock más puro.

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